Después de más de seis horas, 61 kilómetros y alrededor de 3.400 metros de desnivel positivo entre Orsières y Chamonix, la OCC femenina terminó resolviéndose al sprint. Lauren Gregory derrotó a Naomi Lang por apenas tres segundos y Sara Alonso cruzó la meta solo 1:04 después de la vencedora, culminando una persecución que durante kilómetros la mantuvo con opciones reales de victoria. Greta García, octava, completó una actuación española sobresaliente que también tuvo reflejo en la carrera masculina, con Miguel Benítez tercero y Alain Santamaría quinto.
Hay carreras que se rompen en la primera subida, otras que esperan a la última bajada y algunas, muy pocas, se niegan a decidirse hasta que la montaña se ha terminado. La OCC femenina de 2026, que pudimos ver en directo, perteneció a estas últimas. Cuando Lauren Gregory y Naomi Lang entraron en Chamonix, después de más de seis horas corriendo desde Suiza, todavía no había una ganadora. Un minuto después apareció Sara Alonso. Las tres primeras de una final mundial estaban separadas por apenas 64 segundos.
La imagen final explica bien lo ocurrido, pero esconde buena parte de la historia. Alonso no llegó tercera después de contemplar desde lejos la pelea entre Gregory y Lang. Estuvo metida en ella hasta prácticamente el final, llegó a situarse a solo 24 segundos del liderato en el kilómetro 55 y durante buena parte de la segunda mitad de la carrera pareció capaz de convertir dos cuartos puestos consecutivos en la OCC en una victoria en Chamonix.

Una OCC que ya tiene poco de hermana pequeña
La propia organización continúa llamando a la OCC «la hermana pequeña suiza» del UTMB, pero la carrera que se disputó el jueves 27 de agosto tiene cada vez menos de pequeña. Es la final de las UTMB World Series en categoría 50K y en 2026 reunió a cerca de 2.000 corredores en Orsières. La prueba estrenó además modificaciones importantes en su recorrido, especialmente entre el Col de Balme y el Col des Posettes, donde se incorporó un nuevo tramo que elevó el punto más alto hasta los 2.321 metros.
La organización anunciaba 60 kilómetros y 3.500 metros positivos, mientras que los datos finales publicados sitúan el recorrido en torno a 61,4 kilómetros y 3.340 metros D+. Más allá de esa diferencia, la evolución resulta evidente: la OCC es ahora una carrera suficientemente larga para castigar cualquier exceso y suficientemente rápida para que la velocidad siga teniendo un peso enorme. Esa combinación terminaría siendo decisiva en la carrera femenina.
Naomi Lang toma el mando
La carrera comenzó mucho antes de que aparecieran los tres nombres que acabarían ocupando el podio. Laura Hottenrott fue una de las primeras en asumir riesgos y llegó en cabeza a Champex-Lac, mientras Judith Wyder y Makena Morley se mantenían delante y Sara Alonso permanecía cerca de las primeras posiciones. El escenario todavía estaba abierto y Lauren Gregory, que terminaría ganando, ni siquiera parecía entonces la corredora que acabaría controlándolo todo.
Fue Naomi Lang quien terminó transformando la carrera. La británica avanzó posiciones y se instaló al frente, obligando al resto a perseguirla durante buena parte del recorrido. Alonso, sin embargo, consiguió mantenerse dentro de una distancia que nunca hizo imposible la remontada.
Al llegar al Col de Balme la situación comenzaba a dibujarse con claridad. Lang pasó en cabeza; Alonso lo hizo aproximadamente minuto y medio después y Gregory estaba todavía por detrás de ambas. La montaña había seleccionado a las corredoras que iban a jugarse la carrera, pero todavía no había decidido en qué orden.
Sara empieza a acercarse
A partir de ahí comenzó probablemente el mejor tramo de la carrera de Alonso. En lugar de perder terreno con el paso de los kilómetros, la española fue reduciendo progresivamente la diferencia con Lang. Cuando alcanzaron Argentière, alrededor del kilómetro 50, la ventaja de la británica se había reducido a 47 segundos.
Cinco kilómetros después, en La Joux, quedaban 24 segundos.
Después de más de cinco horas de carrera, Alonso estaba prácticamente encima de la cabeza. Gregory seguía tercera y se encontraba entonces a 88 segundos de Lang. Quedaban unos cinco kilómetros para Chamonix y el escenario parecía favorecer un duelo entre la británica y la española.
Pero la OCC todavía guardaba su último cambio de guion.

Lauren Gregory aparece cuando ya parecía demasiado tarde
Gregory había permanecido durante buena parte de la carrera detrás de las mujeres que ocupaban los focos, pero estaba administrando el esfuerzo de otra manera. Cuando el cansancio acumulado empezó a decidir quién todavía podía correr de verdad, la estadounidense comenzó a recortar la diferencia.
A las 5 horas y 56 minutos de carrera alcanzó a Alonso y se colocó segunda. Apenas unos minutos después ya estaba a pocos metros de Lang. Ambas cruzaron juntas uno de los últimos puentes antes de Chamonix y, cuando quedaba aproximadamente un kilómetro, Gregory consiguió finalmente superar a la británica.
Lang no cedió.
Después de casi 61 kilómetros, las dos entraron en las calles de Chamonix corriendo por una victoria que todavía pertenecía a cualquiera. Gregory había competido anteriormente en 1.500 metros durante su etapa universitaria y aquella velocidad, que parecía un detalle casi anecdótico al comienzo de una carrera de seis horas, encontró de repente el escenario perfecto. Lanzó el sprint y Lang respondió hasta la misma línea.
Lauren Gregory: 6:08:07.
Naomi Lang: 6:08:10.
Tres segundos.
Y detrás de ellas apareció Sara Alonso en 6:09:11. Solo 61 segundos respecto a Lang y 1 minuto y 4 segundos respecto a la victoria. Nunca había estado tan cerca.
De dos cuartos puestos al podio
El resultado tiene además un significado especial para Alonso. Había terminado cuarta en las dos ediciones anteriores de la OCC y llevaba dos años quedándose exactamente al otro lado de esa frontera invisible que separa un gran resultado de una fotografía en el podio de Chamonix.
Esta vez lo consiguió. Y después de cruzar completamente exhausta la meta todavía tuvo fuerzas para bromear: «Si llego a acabar cuarta, me retiro». También dejó escapar un «No sé por qué hago esto» que probablemente resulte mucho más reconocible para cualquier corredor de montaña que cualquier explicación sobre ritmos, vatios o estrategias.
Su actuación cobra todavía más valor por cómo llegó a esta edición. En sus dos participaciones anteriores había competido condicionada por problemas importantes: una neumonía en una ocasión y las consecuencias del ataque de una vaca —dos costillas rotas y una vértebra fisurada— en otra. En 2026 pudo preparar la OCC con continuidad y asumir el mayor volumen de entrenamiento de su carrera.
El resultado fue el mejor de sus tres intentos, pero también algo más interesante que una posición: Alonso estuvo en condiciones de disputar la victoria de una de las carreras más competitivas del calendario hasta los últimos kilómetros.
Greta García mete a otra española entre las ocho mejores
El podio de Alonso podría eclipsar fácilmente otra actuación enorme. Greta García Morán terminó octava en 6:34:43, apenas 25 segundos después de la vietnamita Hậu Hà y por delante de Bailey Kowalczyk y Daniela Oemus. España consiguió así colocar a dos corredoras dentro del top 8 de la final mundial de 60K.

El resultado adquiere dimensión al observar quiénes quedaron alrededor. Makena Morley fue cuarta en 6:16:37; Ida Amelie Robsahm, quinta en 6:27:34; Judith Wyder, segunda en la OCC de 2025, terminó sexta en 6:28:44; y Hậu Hà fue séptima en 6:34:18. García cruzó inmediatamente después.
La clasificación femenina quedó encabezada por Gregory (6:08:07), Lang (6:08:10) y Alonso (6:09:11), seguidas por Morley (6:16:37), Robsahm (6:27:34), Wyder (6:28:44), Hậu Hà (6:34:18), Greta García (6:34:43), Bailey Kowalczyk (6:36:18) y Daniela Oemus (6:40:18).
Dos españolas entre las ocho primeras, por tanto, en una carrera internacional que había perdido antes de empezar a una de sus grandes favoritas, la campeona mundial de short trail Tove Alexandersson, baja de última hora.
Miguel Benítez completa el doble podio español
La actuación española tampoco terminó ahí. En categoría masculina, Miguel Benítez fue tercero en 5:17:43, detrás del francés Frédéric Tranchand y del keniano Nashon Kiplimo. Alain Santamaría terminó quinto en 5:28:24, de manera que España colocó también dos hombres entre los cinco primeros.

Tranchand construyó una carrera muy diferente a la femenina. El vigente campeón mundial de trail corto y campeón de Europa atacó durante el primer tercio, en la subida hacia Bovine, llegó a disponer de alrededor de ocho minutos de ventaja y consiguió administrar después la diferencia hasta Chamonix. Ganó en 5:10:08, con Kiplimo segundo en 5:14:37 y Benítez tercero. Era, además, la primera victoria francesa masculina en la OCC desde Xavier Thévenard en 2016.

Para Benítez supone también una pequeña revancha con esta carrera. En la OCC de 2025 había abandonado; en 2026 regresó a Chamonix después de ganar a comienzos de agosto la Gauja Trail 50K y de terminar segundo en julio en la TT50K de Restonica. Esta vez salió de la OCC con un tercer puesto en una final mundial.
El top 10 masculino lo completaron Sylvain Cachard, Alain Santamaría, Anton Gustafsson, Francesco Puppi, Robbie Simpson, Dawid Malina y Leonard Mitrica.

Tres segundos después de seis horas
La clasificación contará que Lauren Gregory ganó la OCC de 2026, Naomi Lang fue segunda y Sara Alonso tercera. Los números son exactos, pero no explican del todo lo que ocurrió entre Orsières y Chamonix.
Lang corrió durante kilómetros creyendo que tenía que defenderse de Alonso. Alonso llegó a colocarse a 24 segundos y tuvo la victoria suficientemente cerca como para perseguirla. Gregory apareció desde atrás cuando quedaban apenas unos kilómetros, adelantó primero a la española y después alcanzó a la británica. Al final, una carrera de montaña de más de seis horas terminó necesitando tres segundos para encontrar una ganadora.
Y quizá ahí esté la mejor medida de la OCC que vimos ayer. No fueron únicamente el recorrido, los 3.400 metros de desnivel o la enorme densidad de corredores. Fue llegar a Chamonix después de cruzar una parte de los Alpes y descubrir que todavía había que correr hasta el último metro.
Para el trail español quedaron además dos podios y cuatro puestos entre los ocho primeros: Sara Alonso, tercera; Greta García, octava; Miguel Benítez, tercero; y Alain Santamaría, quinto.

Esta vez, después de dos años mirando el podio desde el cuarto puesto, Sara Alonso estaba encima de él.
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Doctor en Microbiología, Fisiología y Genética. Profesor universitario. Corredor de montaña aficionado.
