La mujer que convirtió la constancia en oro europeo
En el trail no siempre se impone quien empezó antes. Se impone quien resiste más tiempo el proceso. Marta Martínez Abellán no nació en los focos del atletismo de montaña. Los fue conquistando. En 2023 ganó el Campeonato de Europa de Skyrunning y dejó claro que su progresión no era casualidad. Era método, era paciencia y era montaña.
Fotografía de portada: GUARESTI

Marta Martínez Abellán y la montaña
Nacida en Murcia y afincada en Asturias, Marta no creció compitiendo en circuitos internacionales júnior ni saltó a la élite con un patrocinio precoz. Su entrada en la montaña fue progresiva, casi tardía en comparación con muchas rivales europeas. Pero ese inicio sin presión acabó convirtiéndose en ventaja.
Asturias fue su escuela real. El desnivel constante, el barro, la roca húmeda, los cambios de ritmo obligados por el terreno. Allí aprendió a leer el suelo antes de pisarlo. A no gastar energía donde no era necesario. A construir carreras desde atrás.
Su nombre empezó a sonar con fuerza en el calendario nacional cuando encadenó resultados sólidos en pruebas técnicas de skyrunning. No victorias aisladas, sino regularidad. Y la regularidad en montaña es un aviso.
El salto internacional llegó compitiendo en escenarios donde el error se paga caro. En carreras del circuito Golden Trail World Series entendió la dimensión real del ritmo europeo. En Zegama-Aizkorri, uno de los templos del trail, no fue espectadora. Compitió en un terreno donde cada segundo se defiende a dentelladas. En pruebas alpinas como Skyrace des Matheysins confirmó que su perfil era técnico, resistente y mentalmente estable.
2023: el oro europeo que cambia el estatus
El Campeonato de Europa de Skyrunning de 2023 marcó un antes y un después. Marta no fue a medir sensaciones. Fue a competir por el título. Y ganó.
Ese oro continental la situó definitivamente en la élite europea del skyrunning. En una disciplina donde las subidas sostenidas exigen potencia controlada y las bajadas técnicas castigan la duda, ejecutó una carrera madura, sin fisuras, sosteniendo el ritmo cuando otras empezaban a fracturarse.
No fue una victoria sorpresa. Fue el resultado de años afinando detalles, de entender cuándo atacar y cuándo esperar. A partir de ese momento, dejó de ser una corredora emergente para convertirse en referencia.
Confirmar es más difícil que irrumpir
En 2024 y 2025 la cuestión no era ganar por primera vez. Era confirmar.
Y confirmó.
En pruebas técnicas del calendario europeo volvió a colocarse delante, manteniendo puntuaciones competitivas en el UTMB Index que reflejan regularidad internacional. En Acantilados del Norte Skyrace impuso su ritmo desde los primeros compases y estableció el récord femenino de la prueba, demostrando que no solo gestiona, también domina.
En SkyRun the Mournes volvió a competir en un entorno técnico, irregular y exigente, sosteniendo posiciones delanteras frente a especialistas alpinas. No depende de un tipo de perfil concreto. Se adapta.
Esa capacidad de adaptación es lo que diferencia a las corredoras circunstanciales de las consolidadas.
La dimensión invisible
Marta trabajaba en Decathlon en Oviedo. Es madre. Entrena entre horarios reales y responsabilidades que no se pueden posponer. No vive concentrada en altura durante meses ni compite con una estructura permanente a su servicio.
Y aun así gana un Campeonato de Europa.
En un deporte que cada año se profesionaliza más, esa dualidad pesa. Porque implica organización, disciplina y una gestión mental que va más allá del entrenamiento físico.
No es solo resistencia muscular. Es estructura personal.
Técnica, lectura y cabeza fría
Su perfil competitivo no se basa en salidas suicidas ni en ataques impulsivos. Marta crece en carrera. Sostiene ritmos estables en subida, baja con control técnico sin regalar segundos y toma decisiones sin dramatismo.
En el skyrunning técnico, donde el terreno decide, esa lectura es determinante.
Mientras otras corredoras se descomponen cuando el perfil se complica, ella mantiene la línea. Y en montaña, mantener la línea es muchas veces ganar.
Lo que representa
Marta Martínez Abellán representa una idea muy clara dentro del trail actual.
Que la élite no siempre nace. Se construye.
Que la constancia puede más que el ruido.
Que quedarse, temporada tras temporada, es más difícil que brillar una vez.
Su historia no es la de una promesa precoz. Es la de una corredora que decidió sostener el proceso hasta convertirlo en título europeo, uniendo su nombre al de otros iconos del trail running como Sara Alonso o Malen Osa.
Y en la montaña, sostener es lo que separa a quienes pasan de quienes permanecen.
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Doctor en Microbiología, Fisiología y Genética. Profesor universitario. Corredor de montaña aficionado.

[…] el mejor tiempo masculino lo firmó Pablo Ferrando con 56:14, mientras que en categoría femenina Marta Martínez Abellán cruzó meta en 1:04:13, confirmando su solidez en terrenos explosivos antes de sus grandes […]